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miércoles, 27 de abril de 2011

Por qué no dejar la puerta de la cocina abierta (Definición gráfica)

Habráse visto semejante GORDO cabronazo...


Muchos habréis pensado que no puede ser que mi gato este tan gordo como cuento en los artículos que le dediqué. Escribí dos. Uno, y dos.


Pues sí. Aquí lo tenéis. Si mi gato se convirtiera en hombre, su grasa produciría tanto calor que viviría bañado en su propio sudor constantemente. Ya no hay excusas. Ese es mi gato. ESO es mi gato.


PD: Esta actualización se la dedico a mi hermana, descuidada donde las haya. Leer más...

lunes, 11 de abril de 2011

Hoy, mi gato me jode un rato



Últimamente estoy publicando muy poco, me he limitado a esperar a tener algo gordo que contar, y escribirlo sólo entonces.


Por dios, ¿Estamos aquí para partirnos el culo o qué? Tengo miles de estupideces que compartir tan sólo en un día, así que trataré de poner orden mental, y si veo que tal publicarlas.


Aunque este tipo de cosas no den para hacer un artículo, seguro que a más de uno y más de dos, les resulta un simpático kit-kat en la oficina mismo, o en tu casa si eres funcionario.


Para muestra, un botón:
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Hoy, estaba hablando con un amigo por Messenger, que para el que no lo sepa que le pregunte al de al lado que seguro que lo sabe ya, a estas alturas de siglo que estamos.


Hablábamos sobre mi gato, que bueno para resumir, es un gordaco con orejas picudas, que un día me puse a escribir sobre él, y fíjate si está jodidamente gordo que me dió para hacer un artículo.


Resulta que me he dado cuenta de que mi gato es un dictador. Porque aunque le mande algo, ya sea como mascota o como animal de compañía, el hijo puta se lo pasa por los huevos, y mira que está castrado el tío. (En la foto se aprecia su talante recio, serio como un ajoporro, listo para dar órdenes a medio mundo).


Salem, dictador obeso. Gato en los ratos libres


Yo tengo una cruzada, y es que me jode una barbaridad estar en mi habitación tranquilamente, a lo que sea, y empezar a escuchar un "ras, ras, ras, ras" por ahí al fondo... Que yo creo que si mi gato hablara, en realidad oiría "jódete, que te estoy destrozando el sofá porque me sale de los cojones". Entonces, si no quiero que mi gato destroce, tengo que cerrar puertas, que como sabréis es un método muy agradecido aquí en Cartagena ahora que llega el calorcico-ostia pijo.


Y claro, los más ingeniosos dirán: "jodete, haberte comprado un perro, que come 12 kilos menos que tu gato al día, y encima lo puedes enseñar". Ya, pero echa peste. Sí, amigo: Tienes el perro más educado del barrio; el más resultón; con el que más has ligado; el más fiel; el menos meón... Vale, pero echa peste.


Porque quien más y quien menos, todos hemos ido a casa de alguien con perro y al entrar nos ha llegado un tufillo a algo entre cerrado y fregona sucia que marea.


Ahora: que yo lo he estudiado, y he llegado a la conclusión de que los que dicen "No, si los perros no huelen, que yo tengo perro y no huele nada de nada", luego son los que se tiran un follo en tu cara, y cuando pones cara de besar mierda (porque aunque no nos demos cuenta cuando alguien se cuaja cerca ponemos esa cara), te dicen "No si no es oloroso", que te quedas como "No hijo tu es que cagas flores. ¿Pero cómo quieres que huela si te lo has tirado aquí mismo? Coño que me lo he tragado entero, que no me cabe en la boca ni una pipa de lado..."


Como decía, si en mi casa hay dos habitaciones abiertas, mi gato está destrozando algo en la que no estoy. Esto es así. Y no por más palos que lleve mi gato se va a enterar que no termina de hacerme gracia que se afile las uñas en mi tapete mágico (para los amigos, tapete de los chinos).


Porque mi gato otra cosa no, pero palizas por cabrón lleva unas cuantas. Luego la gente me dice "Coño Vicente, ¡has adelgazado un montón!" Claro, pero si con lo gordo que está mi gato, cuando le pego una paliza acabo que parece que vengo del gimnasio. Que ya hasta le dejo anónimos en el cajón de arena, para ver si se acojona y me ahorro el mal trago.


Mi gato yo creo, que trata de mostrarnos su poderío. Él vive a la su bola, y le encanta. Una vez (y esto es verdad), se cayó desde la ventana de mi casa, que está encima del 5º piso, y sobrevivió.


Pero no creáis que se partió una pierna y ya está, o algo así (porque mi gato en vez de patas tiene piernas, que está muy gordo joder). No señor. Él se calló, y entró a la casa de la vieja del primero a esperar que bajáramos a por él. Que yo creo que intentaba decir "Mira, si es que me he tirado por la ventana y me he quedado igual. ¿Te puedes imaginar por dónde me paso tu zapatilla cuando me acuesto encima de la tele?"


Es que esa es otra: Mi gato está a lo mejor acostado en mi cama, que es una cosa que por la noche los pelos dan un gustico, que no paras de dar vueltas para restregártelos bien. Pues ya le puedo pegar un sopapo o lanzarlo contra la pared, que el GORDO de mi gato se va, mea, come, bebe, y vuelve y se acuesta otra vez.


Para terminar, os dejo con la conclusión de mi amigo, cuando discutimos (como os contaba al principio), acerca de qué metodo es el más apropiado para impedir que mi gato entre donde yo decida, sin que se salte mis normas (tal y como si yo fuera el inquilino, y él el animal):




PD: Fijaos si mi gato estará abusivamente GORDO, que empecé a escribir a las 23:00 para publicar tan sólo la última imagen... Y ahora son las 0:55, y he terminado el primer artículo de la semana.


PD2: No os lo he comentado, pero ahí abajo hay un botón, según recuerdo, que si le das dejas un comentario.
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lunes, 14 de marzo de 2011

Hoy, Lunes de Mierda

Un saludo muy cordial desde primera hora de la mañana, en el salón de mi casa.


Me he decidido a actualizar aquí y ahora, porque es poco común verme despierto un lunes a estas horas, ya que por lo general, los lunes no tengo clase.


Empiezo la semana con una verdad universal: Café y cigarro, muñeco de barro. Parece una fórmula química, como lo de juntar coca cola y mentos para ver qué pasa. No falla nunca, oye.


He pensado que, entre que mi novia me está pidiendo que le sitúe todos los verbos del inglés en una línea del tiempo, y que sin motivo aparente tengo ganas de parecer ocupado en este momento, es buena ocasión para actualizar el blog.


Como es Lunes de mierda, es un buen momento de dar a mi gato de alta en el P.A.R.O. (Proceso Alternativo de Reducción de Obesidad).


Consiste sencillamente en comer menos.


Sí, efectivamente: He puesto a mi gato a dieta. Resulta que estoy cansado de que mis amigos tengan miedo de cruzarse con un oso por el pasillo. Por eso mismo, a partir de ahora, el único felino del mundo que podría hacer de guardia personal (que es mi gato), va a comer sólo 200gr de pienso al día.


Parece que se empieza a oler algo, porque acaba de sentarse en mi estómago, como diciendo "de aquí no te mueves, cabrón,  si no es para echarme la otra mitad de mi ración".


Por otra parte, esta es una semana de chistes, que es como yo les llamo cariñosamente a los logros que me he propuesto conseguir en los siguientes 7 días:


1. Recibir 300€: Este es el noveno mes que un señor lleva debiéndome el sueldo del trabajo que realicé como actor, el verano pasado. Cómo no, cobrar se ha convertido en el logro estrella de la semana.


2. Aprenderme una nueva canción en la guitarra: Ayer, mi novia me paso por msn una canción que me cautivó, hasta tal punto que me propuse aprendérla completamente. Llevo practicando desde anoche y ya me sé, sin exagerar, 4 compases.


3. Arreglar un ordenador (sin cobrar): Una promesa es una promesa. Menos mal que yo no voy por ahí prometiendo arreglos gratuitos. Pero sucede que el que hasta hace dos años un año y poco fuera mi peluquero, necesita un arreglo. Yo necesito un corte de pelo. ¿Hace falta más exlpicación?


4. Seguir dando clases de guitarra: Mi alumno, aquel pequeño zagal del que os hablé, hace 2 semanas que no aparece por la clase. Estoy empezando a preocuparme por él. Si le véis, decidle que venga. Y que me pague el mes pasado.


De momento, con esto tengo suficiente. Al menos, da para no aburrirse por las tardes. Debería estudiar un poco, pero entre que soy un experto haciendo chuletas, y que ya me sé el examen de mañana, me queda tiempo libre.


A pesar de todo esto, hoy no deja de ser un Lunes de Mierda. Por lo tanto, todo lo que hoy me moleste tendrá su razón de ser en ese concepto: En que es un Lunes de Mierda.


Por ejemplo, como es un Lunes de Mierda, tengo tanto hambre que me duele el vacío en el estómago. O como es Lunes de Mierda, en mi cartera no hay más que 5€. Además, como los Lunes de Mierda son completos días de mierda, hoy está el cielo totaltamente nublado, y si todavía hay suerte, llueve.


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Tengo que agradecer, entre otras cosas, a toda la gente que leyó y me apoyó en el último artículo, ya que aunque no lo parezca, es un tema muy importante para mí, sobre el que no me fué muy fácil escribir.


Los Lunes de Mierda suelen ser días difíciles. Es el primer día en que madrugamos, el día en que "volvemos" al mundo real.
El Lunes es un día en el que tu jefe, tus padres, tu instituto, o en definitiva tus obligaciones terminan con la vida despreocupada de adolescente pajillero granudo que empezaste por enésima vez el viernes.

El Lunes, cuando te despiertas, algo te dice "Tienes una edad. Venga, arriba a empezar". Por eso, todos los Lunes son Lunes de Mierda.

Precisamente por eso, y para terminar, mi pregunta del día es ¿Cómo llevas tú los lunes? ¿Son difíciles? ¿Son también días de mierda?

Muchas gracias una vez más, por dejarte caer por esta cueva de la tontuna y el chiste fácil, y por el comentario que estás a punto de dejar a continuación.

Un saludico  (:
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lunes, 20 de diciembre de 2010

Hoy, amor de gato

El gato es un animal del que no conocemos demasiado. Hemos aprendido la vida y comportamiento de casi todo el reino animal. ¿Por qué podemos domar a un tigre, pero no podemos enseñar a un gato a pasar por un aro?

El que tenga o haya tenido gato, sabrá que son curiosos pero vagos, cariñosos pero independientes, agresivos pero mansos.

Tema aparte, es su aspecto. En serio, ¿Nadie se ha preguntado jamás por qué los gatos son TAN monos?

Por supuesto, yo mismo tengo un gato, un gato gordo. Mi gato es tan gordo, que a veces pienso que tengo compañero de piso. Mi gato es tan gordo, que cuando se duerme en mis piernas, se me duermen los pies.


Mi mascota, es un gordo que nació gato. Es tan gordo, que llevo dos párrafos metiéndome con él. Es un gato estúpido, pero es mi gato. Su nombre es "Salem". Sí, como el de la serie "Sabrina, cosas de brujas". Pero no es negro, ni de la misma raza que el de la serie, ni habla... y por supuesto, no está delgado. ¿Que por qué tiene ese nombre? El gato en realidad, es de mi hermana, ella se lo puso.

Mi hermana... Es un compañero de piso genial. Cuando no tengo con qué actualizar, me siento a su lado con un cuaderno y un boli, y me limito a esperar. Al rato, acaba pasando algo, lo que sea. Se ríe mientras bebe, se le cae la bolsa de patatas, o tira algo.

Pero lo que la caracteriza por encima de su torpeza otra peculiaridad, es su amor por el gato.
Siempre está pendiente de que no le falte comida, o de tenerlo cerca mientras ve la tele. Y parece realmente como si mi gato se lo devolviera. Como si en realidad le tuviera aprecio a mi hermana.De hecho, lo que sucedió el viernes pasado, demuestra esto último.

Resulta que en algunas ocasiones, y por extrañas causas que desconozco, mi gato tiene problemas al ir a su caja. Digamos que cuando va a hacer de vientre gatuno, se queda con el zurullo gatuno colgando.

Sé que puede ser un poco desagradable para personas sensibles, pero es hilarante verlo correr pasillo arriba con el ojete culo pegado al suelo para tratar de despegarse el asunto.


Lo que sucedió el viernes, fue que después de haberse dado mi gato varias vueltas por la casa con regalito colgando, decidió entrar en la habitación de mi hermana, a la que tanto amor tiene, y restregarse con su mochila. Así, tal y como suena: Mi gato se restregó por la mochila de mi hermana para limpiarse el culo.

Lo mejor, es que después de esconderse debajo de la cama para que mi hermana no lo echara a palos, se le subió encima (mi hermana estaba echada en su cama con el portátil), y después de acercarle la cabeza para que lo acariciara un poco, se le subió a las piernas y siguió restregandose, hasta que mi hermana cayó en la cuenta de que, efectivamente, no estaba limpio todavía.

Y vino a mi habitación, triunfante ella, para contármelo todo, como quien cuenta una anécdota trivial del día a día. Así, como suena: "El gato se me ha subido a las piernas para restregarse el mojón lo que le quedaba colgando". Sólo tengo que decir, que fue la primera vez que tuve que levantarme para no morirme de risa sentado. __________________________________________________________________________
Mi gato es otro compañero de piso que es genial. Tiene menos de 13 años, y ya ha volado, ha viajado, ha vivido dos días de secuestro, etc. Quizá un día os cuénte sobre él.

Hoy os toca a vosotros, ¿Tenéis un animal en casa? ¿Le habéis pedido perdón a vuestra mascota después de pisarle accidentalmente alguna vez?

Se han acabado los examenes, espero que os haya ido bien a todos, y os regalen muchas chuches, o un coche. O como en mi caso, nada.

Un saludo a todos, y feliz Lunes de Mierda =)

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