martes, 20 de septiembre de 2011

Hoy, estamos en fiestas (Cartagineses y Romanos)


Mi pueblo grande está en fiestas. Quiero decir Cartagena, mi ciudad.

Hay multitud de tipos de fiestas locales. Yo creo que hay dos tipos principales: Las fiestas religiosas, y el resto.

Hay quien dice que las fiestas religiosas son aburridas. Yo no lo entiendo, es genial ver la hermandad de un pueblo hecha pasacalles, y contemplar a los gañanes autóctonos llevando la imagen de su virgencica a hombros (o en volandas, depende de la cultura local), generalmente en una romería que se celebra a las 12 de la mañana, cuando no pega el sol casi.

Por no hablar de las generosas misas que se celebran en esos actos, con sus amenas homilías coronando la celebración. En parte me recuerdan a las explicaciones de clase, cuando se te va la pinza un momento al principio, y ya no pillas nada aunque te lo explique el de al lado.

A mí en misa me pasa igual. Bueno no, porque no voy. Pero de pequeño me pasaba siempre.

Ahora que recuerdo mi infancia eclesiástica, me ha venido a la cabeza ese sacramento que todos los nenes temen: La confesión.

Me recuerda a cuando ibas al dentista de pequeño, y te decía que te sentaras mientras te avisaba de que no te iba a doler. "Qué cojones me estás contando" -pensaba yo- "Si mi madre me ha dicho que no me ibas a tocar".

Sentía algo parecido cuando de crío me "pedían" que fuera a confesarme. No es que estuviera en contra de esas creencias (que también).

Es que a mi eso de ponerme de rodillas delante de un señor a contarle cómo de hijo de puta he sido, sin poder siquiera mirarle a los ojos, nunca me hizo especial gracia. Y menos sabiendo que ese señor era el que administraba el dinero del cepillo rindiéndole cuentas a Dios. Es decir, a su puta bola.

Que tampoco es que yo sea un pesetero, es que siempre me he sentado al final en misa, y se que si hacienda supiera qué cifras se mueven en esos cestos de mimbre probablemente se declararía cada misa que se oficiara.

Como decía, fuera de las fiestas religiosas todo puede variar hasta el infinito.

Como sería bastante aburrido hacer una lista con lo más bizarro del país en lo que a fiestas se refiere, voy a hablar un poco de las de mi pueblo grande. Uy, otra vez. Quería decir de mi pueblo grande ciudad.

CARTAGINESES Y ROMANOS

Se trata de la clásica fiesta que rememora la historia más profunda y ancestral de la población y su relación con la civilización archienemiga de turno: Los romanos, esos engreídos que quisieron hacerse con el mundo, y casi les sale.

Yo creo que en Cartagena se celebra lo que sea, con tal de bailar y ponerse uno hasta el culo. En cuanto veáis de qué van las fiestas lo comprenderéis.

Durante una semana y poco, se van sucediendo una serie de actos aburridos, que van relatando cómo se desarrollaron los hechos aburridos, para llegar al desenlace (osea lo importante), que es la batalla entre Carthago (los nuestros) y Roma (los malos) por el dominio del territorio carthaginés, osea nuestro. Y aquí viene lo gracioso.

Porque todo esto está basado en hechos reales, y Roma es la que gana. Quiero decir, que hace miles de años los romanos nos dieron por el ojete moreno con una estrategia de niño de párbulos, y nosotros con ansia y felicidad, esperamos cada año estas fechas para celebrarlo.

Sin comentarios.

Por si fuera poco esta demostración de inteligencia por parte de mi ciudad, la estrategia con la que nos derrotaron es la siguiente:

Por la situación y composición geográfica de la que consta Cartagena, bla bla bla rollo largo.

Y como por el puerto no podía con nosotros NI DIOS, los romanos mandaron un ejército pequeñico por delante, y también otro más bien descomunal por detrás.

Mientras que Carthago se defendia por el puerto con todas, TODAS sus malditas fuerzas, Roma desenfundó sus armas y nos entró por la puerta de atrás, de golpe y hasta el fondo.



Pero eso pasó hace muchos años, y la cosa ha cambiado mucho desde entonces. Yo personalmente he vivido la fiesta desde el lado del que desfila vestido y pertenece a una tropa o legión; Y desde el lado del que se pone ciego sin excusa ninguna, sin ser de nadie.

He salido desfilando en varias tropas y varias legiones. Esto traducido quiere decir que de un bando me he pasado al otro, varias veces.

Claro coño, si la fiestaca te la vas a pegar igual, qué importa de qué te vistas.

Y efectivamente, seas de la tropa que seas, sólo cambia el traje, los actos en los que participas, y el dinero que pagas. Porque por la noche todos acaban rodando. De tanto bailar, no penséis que la gente se pone de alcohol hasta que se le acaba el dinero, por dios.

Este año estoy viviendo las fiestas desde fuera otra vez. Y la verdad que para haber sido este el primer fin de semana de Cartagineses y Romanos, ha cundido bastante. (Se puede decir "cartaginés", o "carthaginés", pero normalmente lo decimos sin la h porque sino parece que hablamos bien)

La verdad que de todos los actos que se han celabrado en el fin de semana sólo he acudido al del botellón, los dos días.

Los que no hayan venido nunca a Cartagena en Cartagineses y Romanos, no sabrán que aquí han convertido el clásico botellón de Cartagineses, en un macrobotellón de mierda en un descampado de mierda,  cercano al campamento (donde están las casetas), donde te llenas de setos, cristales, y mierda.

Pero como bebes, te ríes.

La verdad que poco recuerdo, que sea interesante quiero decir. Lo típico, el colega al que se le escurre el cubata de la mano al suelo de lo cocido que va, el que se cae porque se tropieza con su propio pie, el que va buscando a alguien para reventarle con 4 amigos...

Ahora que lo pienso sí recuerdo algo que quizás os interese. Cuando volvía a casa el primer día, y digo día porque volvía casi a las 6, vi desde lejos a un señor que venía en dirección opuesta, pero muy lento.

Andaba tan lento como si se pensara dos veces cada paso, o como si andara lento sin más.

Cuando vuelvo a mi casa a las tantas y medio perjudicado, me gusta tomar algunas precauciones, para no acabar contando en un artículo que me han dado el palo más que nada.

Así que le observé muy bien mientras seguí caminando, hasta el punto en que me paré absurdamente en un cruce para ver qué coño hacía. Lo de absurdo viene porque a esa hora no pasa un puto coche en diez minutos.

Y efectivamente, aquel señor venía hacia mi directamente y decidido. Y no se llevaba la mano al cinturón para sacarse una navaja como parecía, ni llevaba la bragueta del pantalón cerrada como creía, ni tenía su miembro dentro de sus calzoncillos como esperaba.

Sino que más bien, venía hacia mí andando por en medio de la carretera mientras tranquilamente se masturbaba.

Me miraba fijamente, y eso era lo que me ponía nervioso. Así que me esperé a que él se acercara lo suficiente para calificarle como un cerdo enfermo, y pedirle amablemente que se alejara lo suficiente como para perderle de vista, y que ya de paso se fuera a la mierda.

El me seguió mirando mientras poco a poco se alejaba calle abajo, no sé si porque hice mella en su enfermiza práctica sexual, o porque me había sacado el móvil y estaba llamando a la policía.

Supongo que el telefonista de emergencias lo flipó tanto como yo. Mientras tomaba todos los datos que le iba dando, se salía de lo profesional y comentaba cosas como "Qué fuerte", "menudo enfermo"...

La verdad que a día de hoy confío casi por completo en que esa noche no le cogieron. Pero en ese momento me hacía mucha falta contárselo a alguien.

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Para todas las personas que me han pedido hasta ahora que me dignara a escribir de una puta vez, va dedicado este artículo. Escribir, para mi, es como el deporte: Muy necesario, enriquecedor... Pero a veces no apetece.

Se aproxima otro fin de semana con día festivo por fiestas, valga la redundancia, así que entre eso y varias crónicas de salidas ciclistas que iré resumiendo poco a poco, tengo material.

Así que dentro de poco (risa floja), nos vemos.

Un saludo, y buenas tardes.
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viernes, 26 de agosto de 2011

Cine de Barro: El pequeño Nicolás


Tengo que decir que no tenía demasiadas espectativas puestas en esta película, ya que sucede que estamos hablando de una comedia francesa. Y lo que me daba reparo es que se trata de humor extranjero.

Todos sabemos que en cada sociedad, el código del humor es distinto. En muchas ocasiones es casi imposible comprender ciertos gages, por mucho que nos traduzcan el guión. El que no sepa de qué hablo, podría mirarse alguna película de los Monty Python para documentarse un poco.

De las pocas películas francesas de comedia que he visto, la última que me mantuvo con una sonrisa tonta durante casi toda la cinta fue "Bienvenidos al Norte", y tampoco es que se mereciera una ovación por mi parte.

Por eso, intenté no esperarme demasiado antes de verla. Pero aun así, me sorprendió gratamente.

El Pequeño Nicolás cuenta la historia de una pequeña familia francesa de los años 90 (creo), desde el punto de vista del pequeño de la casa (Nicolás, valga la redundancia). El chico lleva una vida normal para alguien de su edad, pero ciertas inquietudes hacen que se plantee dilemas impropios para su edad.

Todo empieza cuando cree adivinar que su madre está embarazada, y comienza a comprender que todo su mundo se tambalea peligrosamente. Él y sus amigos intentarán evitar que la vida de Nicolás cambie a partir de la futura noticia, que espera con desdén.

Personalmente, creo que el hilo argumental de la película está muy bien logrado. Se desarrolla perfectamente alrededor de un protagonista de menos de diez años, y que desde el principio se intuye especial y entrañable.

Un acierto por parte del director es que ha hecho recaer la fuerza de la historia sobre los personajes secundarios, los amigos de Nicolás, quienes tienen una personalidad claramente diferenciada dentro del grupo de clase. Y para sumar puntos, hay que remarcar que el cásting estuvo 100% acertado con el reparto infantil. Esto hace que la trama se vaya desenvolviendo de manera completamente natural.

El guión, por su parte, está plagado de salidas cómicas y situaciones hilarantes que me mantuvieron atento constantemente. Además, la ternura de los personajes principales hacen de los chistes algo desternillante, y de sus hazañas algo entrañable.

Seguir el ritmo de la película es muy ameno gracias a hacerlo desde un punto de vista de metro y medio de altura. Yo diría que a esto ayuda que sea una película muy fresca, que a pesar de no poder catalogarse dentro de un género al cien por cien por su faceta de película sensible cuando tiene que ponerse así, sí que te alegra la tarde cuando aparecen los créditos, y te dan ganas de escribir una florida crítica como esta.

Yo personalmente, incluso me emocioné con la última frase que se pronunca en toda la cinta, espero que dentro de poco entendáis por qué.
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No es que sea yo un troll del cine, pero no demasiadas películas merecen por mi parte ser analizadas, o digo aún más: Recomendadas.

Sin embargo, esta película que me llamó la atención desde que ví el cartel en la tele, sí que es un título a recordar. Un título que merece la pena incluso descargarse sin pagar. Y si vamos más allá, merecería la pena que hubiera ido a verla pagando al cine.

Pero con estas cosas nunca se sabe, y a veces es mejor que un desocupado te aconseje acerca de ello, una vez que ha perdido parte de su tiempo en verla por tí.

Para los que aún no se hayan decidido, dejo incrustado el trailer en español al final del artículo. Espero que, si la véis, os paséis por aquí a compartid con todos qué os ha parecido a vosotros.

Un abrazo, y hasta otra, dentro de poco.
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miércoles, 24 de agosto de 2011

Cine de Barro (Nueva sección)

Hola a todos. Quizá me recuerden por otros artículos que no tengan nada que ver con este.

Normalmente acostumbro a escribir sobre nada en particular, y en clave de humor. Pero hoy voy a hacer una excepción, y voy a hablar sobre algo en concreto y en plan seriote.

En parte, para darle algo de color al blog y agrandar un poco esa Miscelánea desInteresante que cada día intento hacer más y más grande, como las pelotas de nieve cuando rulan colina abajo, o como las bolas de pelo que vomita mi gato.

Esta tarde, en mi rato de pensar, he tenido una idea brillante. He pensado en escribir sobre cada película que haya visto, me haya gustado, y se lo merezca. Joder, todavía me asombro a mí mismo. Seguro que no se le ha ocurrido a nadie antes.

Todo esto lo haré en una nueva sección a la que he bautizado como "Cine de Barro". Tiene gracia porque es un juego de palabr... Bah, da igual.

Aquí trataré de explicar un poco qué me ha parecido cada película en cuestión, desde mi punto de vista, y haciendo spoiler de vez en cuando para joderos la vida por sorpresa, como Hacienda.

Por supuesto también se aceptarán recomendaciones, mis gustos principales en el cine andan por el terror y la comedia. Aunque un buen drama de vez en cuando sienta genial.

Aunque a mí me gusta el BUEN cine de terror, el que te tiene en vilo, el que ataca sin avisar. Sin usar el recurso barato del estruendo ensordecedor para que des un respingo en la butaca. Eso es demasiado fácil. El terror que a mi me gusta de verdad es el psicológico. El que te deja pensando en el film horas después, solo en casa, a oscuras, cuando estás a minutos de dormirte. Ese tipo de miedo que siente un crío cuando oye "El hombre del saco", "Vamos al dentista", o "Sal, que no te voy a pegar".

Y respecto a la comedia que me gusta no hay mucho que decir, es bien sencillo. Porque a mí lo que me gusta es el humor de verdad. ¿Sabéis el típico chico de la pandilla de amigotes (como decía mi abuela), al que nunca le gustaban las de American Pie, o cualquier película que se llamara Loquesea Movie? Ese era yo.

Es muy fácil que una película me consiga divertir. La verdad es que últimamente, de hecho, el cine español está teniendo unas cuantas -pocas- películas divertidas, muy entretenidas. Pero lamentablemente, cuando veo "Comedia" en la clasificación de un largometraje, me espero algo más. No se trata únicamente de hacerme reír a gritos, sino de que tenga un "Gancho", un Nosequé, una chispa que arde con la mezcla entre humor absurdo, humor negro, y humor inteligente.

Para mí, hay únicamente dos tipos de humor: El bueno, y el malo. Y cuando una película de comedia es de humor malo, me dan ganas de estrellar el DVD contra la pared repetidamente hasta que se convierta en miles de átomos que floten por el aire. Pero como desgraciadamente suelo ver las películas en mi PC porque me las descargo ilegalmente, tengo que liberar mi adrenalina con el culpable de que yo la haya visto.

Así que cuidado con lo que me recomendáis.

Sí, sé lo que estáis pensando: ¿Y qué pasa si he visto una película horriblemente mala por mi propia culpa? En ese caso, la culpa es del director.

Volviendo al tema principal, la nueva sección, sé que alguien normal trataría de analizar películas recientes, pero yo no. Porque soy original, porque soy auténtico, y porque no tengo un duro.

En serio, no es para tanto, pero no puedo costearme el cine. No QUIERO costeármelo. Es un capricho caro, y que por desgracia, últimamente no merece tanto la pena. Acertar la quiniela es más fácil que salir de una sala de cine amortizando 7€ correctamente.

Dentro de poco tendréis noticias sobre este nuevo apartado que me invento. La primera película sobre la que hablaré será "El Pequeño Nicolás", que es del 2009 y que seguramente habrá visto la inmensa mayoría.

Pero yo la vi ayer, y con eso me basta para llenar un bloc de notas de líneas digitales.
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Un saludo muy grande, agitando mucho las manos. Hasta que duela.
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martes, 23 de agosto de 2011

Hoy, me he quedado sin tarjeta


A algunos de vosotros os sonará la palabra cajero. Los que no, sepan que se trata de un artilugio que tiene el don de darte dinero a cambio de sobar tu tarjeta un ratito. Luego te la devuelve calentica.

Pero da la casualidad de que el cajero de Cabo Palos se ha enamorado de mi tarjeta, y la ha raptado para sobarla mucho más.

La historia entre el cajero y mi tarjeta empezó esta misma tarde. Mientras ellos dos se conocían, yo me entretenía escribiendo mal mi número secreto. 

Cuando el amable cajero me ha comunicado que era incorrecto, he recapacitado y con mucha calma he vuelto a inventarme otro número al azar.

Ya fuera de cachondeo, he sacado la tarjeta y me he sentado un rato en un banco para pensarmelo bien. 

La presion de quedarme sin comodines me ha podido, y lo he vuelto a intentar.

Finalmente cuando he introducido el tercer numero secreto inventado in my mind, el amable cajero ha mostrado un texto aclaratorio en la pantalla: "Vete a la mierda, usuario inepto". Y con esto me ha querido explicar sencillamente, que se la queda.

En el momento temporal en el que estoy escribiendo esto ya tengo la tarjeta en mi poder de nuevo, pero no veáis lo que me costó, vaya.

Tuve que ir, como todo hijo de vecino, a la oficina por la mañana. Pero cuando llegué me atendió una señorita muy simpática que me puso cara de "Ostia, he perdido tu tarjeta" mientras que abría y cerraba cajones en vano.

Es gracioso, observar esas cosas con cara de "Te voy a poner una reclamación", así como si miraras desde un estrado de varios metros de altura.

Despues de coger varios tonos de color rojo, la señorita cuyo nombre ni voy a mencionar porque la muy perra no se lo merece, me preguntó que si tenía tiempo, o si había venido expresamente a por mi tarjeta.

Qué gracioso, a mí con chistes! Claro, señorita, esta mañana me desperté en mi casa de la mitad de La Manga y pensé "¡Uy, son las 9! Me voy a Cabo Palos! Y claro, en una absurda coincidencia pasé por delante de esta oficina, y me decidí a entrar y preguntar por una tarjeta que, casualmente, su cajero de mierda se tragó ayer mismo. Gilipollas."

Y me comentó que claro, si pudiera pasarme en una hora, su compañera y supuestamente la inútil que había perdido mi tarjeta, estaría para pasarle el marrón a ella.

Como de mayor quiero ser el Dios Paciencia, le di una oportunidad divina, y me fui al Mercadona a esperar el tren, y al rato volví con dos bolsas de la compra de recuerdo, a la oficina de las pelotas.

Por fin, la chica, me dio la tarjeta, me la activó, me pidió perdon, y me dio 20€ por las molestias. Por las molestias, y porque los sacó de mi cuenta, qué cojones.

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Y así termina mi periplo, "El Rescate de la Tarjeta Perdida".

Ahora, tengo mi numero apuntado en un papelito que guardo en mi reloj de cuerda, antigüedad del siglo XVIII que siempre llevo encima. Para que no se me vuelva a olvidar, claro.

¿Alguna vez habéis tenido un problema similar? ¿A que jode?

Ya os contaré alguna que otra historieta más dentro de poco, mientras tanto, espero que me empecéis a llenar la caja de comentarios, como siempre.
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domingo, 14 de agosto de 2011

¿Salimos con las bicis?

-Vale.

Los grandes planes empiezan con pequeñas frases, como esta.

Y el resto de planes también, por lo que parece. Porque salir con las bici esta guay y tal, pero en verano  funde un poco.

Había quedado por la mañana con un viejo amigo, para dar una vuelta en bici. Y claro, como se trataba de recordar viejos tiempos, tenía que mantener las viejas tradiciones.

Para empezar, anoche, en previsión de que hoy iba a madrugar, me acosté a las 4:30. Y esta mañana por supuesto me he levantado con el despertador bien temprano. Luego ya he seguido durmiendo hasta que me ha llamado mi viejo amigo. Amigo al que por cierto hay que darle un nombre, pero como prefiere quedar en el anonimato, a partir de ahora le llamaremos Culo.

Como decía, me ha llamado Culo para comentarme que venía a recogerme.

Lo bueno de que me llamen antes de venir a mi casa para regocerme es que me deja un buen margen para asearme, hacer la cama, desayunar, etc. Así que sólo he seguido durmiendo un cuarto de hora más antes de levantarme de verdad.

Eso sí, cuando ha llegado yo ya estaba listo, y he bajado al momento. Sin desayunar, pero al momento. Total, para qué me iba a hacer falta coger fuerzas, si sólo ibamos a subir un monte.

Que por cierto, cuando he recordado qué monte ibamos a subir me ha dado un poco de pereza salir de casa. Pero por suerte, Culo tenía en mente un plan mejor: Subir un monte mucho más grande.

La verdad es que fuera de bromas, me apetecía mucho salir en bici con Culo. Es un plan que no se repetía desde hace años. Siempre hemos sido muy amigos, y hemos hablado de muchas cosas, así que tocaba ponerse al día.

Lo malo es que como hacía tanto tiempo que no salía a hacer ruta con la bici, he acabado fundido antes de lo normal. Me refiero a antes de lo que sería normal si no fumara, porque al 25% del recorrido he hecho aguas como un barco de papel, que todos sabemos que es una puta mierda de barco.

Lento y haciendo más paradas que un tren chico, hemos ido charlando sobre todo un poco. Lo bueno de hablar con Culo es que siempre tienes algo de qué hablar. Vamos, que hemos llegado con la garganta seca hasta el estómago, y sin una gota de agua en la mochila, por supuesto.

Y bueno desde el mirador, que era el final de la ruta, se veía la playa super tentadora. Hemos pensado ir a bañarnos, pero había que tirarse por un barranco para llegar y nos ha dado reparo.

Cuando pensaba que esta mañana me iba a dar para un artículo del montón, sin ninguna anécdota en particular, llegó una chica de simpáticas curvas a estirarse a unos 4 metros de nosotros.

Ya sabéis, el típico argumento de película porno: Un mirador, dos tipos, una rubiaza, y una situación incómoda.

Yo intentaba seguir el hilo de la conversación mientras hablaba, incluso después de haberme perdido varias veces. Tampoco era para tanto, pero... Bueno, sí que lo que era. En realidad es difícil concentrarse en seguir hablando como si nada, mientras que una chica desconocida, bueno, ESA chica desconocida hace ejercicio a tu lado.

Culo por su parte disimulaba como podía. En su caso, disimular quería decir levantarse y adoptar una extraña postura para que no se le notara el... Bien, para eso.

Y tras unos 20 largos minutos la chica terminó, no sé si de estirar o de aburrirse esperando algo, y se marchó. Nosotros nos esperamos un rato más, mientras nos limpiábamos la barbilla, y bajamos la montaña también.
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Me llena de orgullo y satisfacción volver a escribir en el blog. Tengo ganas de que llegue septiembre, ya que tengo pensados varios cambios para la página.

He pensado que no me gusta una mierda el fondo que tengo puesto, y que un lavado de cara no le vendría mal al sitio. Además me estoy planteando cambiarle el nombre al blog, por "Siesoteaviso". Creo que no tiene sentido que la dirección sea una, y el título del sitio otro.

Dentro de poco escribiré de nuevo. Los dos o tres que sigan en verano el blog se merecen algo mejor que una actualización al mes.

Un saludo a todos.
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viernes, 5 de agosto de 2011

Hoy, he hecho zapping


Hoy he pasado el día en la playa, y a eso de las 18:30 he llegado a la conclusión de que no hay nada peor que despertarse de la siesta sudando.

No por nada, sino porque te das cuenta desde YA que te has quedado pegado al sofá, y que ya no tiene remedio.

Bueno, en realidad sí que hay algo peor que despertarse de la siesta sudando, y es no tener nada que hacer. No por nada, sino porque si en 5 minutos no te has entretenido con cualquier mierda, te pones a hacer zapping.

Y todos sabemos que sí que no hay nada peor que hacer zapping. Y si la hubiera, sería seguir haciendo zapping.

Cuando he encendido la tele, he oído ya barullo, como gritos, como escándalo sin control, despiporre total... Y gente comiendo (?). Y me ha dado miedo, así que le he dado a subir un canal (como le digo yo) rápidamente, para quitármelo de enmedio enseguida, y ya en la sexta he visto algo más normal.

Estaban dando un programa veraniego que se llama Verano directo.

Se trata de un programa de información variada y de rigurosa actualidad*, y es algo así como España Directo de RTVE 1 (alias la uno), quiero decir parecido, quiero decir igual.

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*Rigurosa actualidad es como se le llama ahora a cualquier programa que saque algo en directo. Te importe una mierda o no, es cosa tuya. Ya puede salir un culo fumando, que si es en directo, te lo van a vender así.
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Estaban haciendo un reportaje que podríamos llamar "bisutería anticrisis", y que podríamos resumir en "Señoras que se aburren y hacen pulseras".

El negocio ofrece un servicio a mujeres, para hacerse sus propios complementos. Haciéndo las veces de guía turístico por el local, una señorona muy suya que no ha dicho su nombre, explicaba que ahí habían complementos de todos los tipos y colores, para poder usar en ocasiones dispares, mientras que pasaban imágenes de mujeres enhebrando hilos en cuentas pequeñas, de esas que podemos encontrar en el chino más cercano, o en la habitación de una niña de 7 años.

Esto es: Chicas, ¿Os acordáis cuando de pequeñas os hacíais vuestras pulseritas de juguete? Pues igual pero pagando.

¿Guapamente, verdad?

Yo ya me lo imagino in my mind, como un negocio próspero en tiempos de bolsillo difícil:

¿Que te has quedado sin pulseras, o simplemente te aburres? Pues te pasas un rato una tarde tonta de estas, pagas un euro o dos, o veinte si no llevas suelto, y te haces tú misma una mierda de pulserita.

¿Que te ha surgido una cenita informal pero elegante a última hora y no sabes con qué conjuntar? Pues vete a una tienda de verdad, yo qué sé, imbécil.

De verdad, a veces no sé cómo tienen esas reporteras tantisísimo aguante.

No sé, a mi mientras veía eso me venían a mi mente imágenes de señoras de estas que hace años se reunían a hacer encaje de bolillo, que las sacaban mucho en las teles locales... Yo me preguntaba por entonces "Oye, y cuando a estas señoras se les acabe la tela, o la palmen no estén ya para encajar bolillos, ¿qué harán entonces?"

PULSERAS. Lo tenían pensado ya.
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jueves, 28 de julio de 2011

Tengo un móvil nuevo. Tu, no.


Antes que nada, un abrazo muy fuerte a todos aquellos que váis por la vida con las llamadas restringidas en el móvil. Me desesperáis, pero sois tan ineptos que podría dedicaros un artículo entero.

Hola a todos desde el salón/sauna de mi casa. Me cago en todo, qué mierda de calor hace.

Tengo móvil nuevo, porque me lo he comprado.

No sé, quería tener uno que me gustara de verdad, que no me fallara la batería, que no fuera lento, que no fuera lioso... Y por eso me he comprado un Blackberry, posiblemente el smartphone más jodidamente difícil de configurar del mercado.

También es que quería estar un poco mejor organizado, por lo de la memoria de pez y eso.

Me he pegado un poco la paliza de trastearlo un par de días como si no tuviera otra cosa que hacer en todo el verano. Que tampoco la tengo.

Lo bueno es que como se trata de un teléfono de ultimísima generación, puedo estar conectado a todas horas, mirar la pantalla y saber qué mierda me han mandado por Facebook, o qué correo basura tengo a cada momento.

Y todo esto os aseguro que sería del todo genial, si no fuera porque no puedo conectarme a internet. Coño.

Resulta que aunque tengo WiFi en el móvil, puedo conectar con el router de mi casa, y en teoría acceder a internet. Pero la Blackberry está diseñada de tal manera que si no contratas un plan de datos adicional con tu compañía, no puedes "disfrutar de los servicios destinados a descarga de datos", osease el 70% de lo que puede hacer el móvil.

Todo esto lo sé porque soy más listo que tu, y porque he leído un extenso comunicado por parte de un técnico de Vodafone mi compañía, que paso a sintetizaros a continuación:

"Contratad internet, usuarios de mierda."

Y aunque estoy deseoso de darle todo mi dinero a mi compañía, no puedo cambiarme de plan de datos hasta el 12 de Agosto, porque es cuando empieza el mes de mi tarifa.

Así que esta actualización se podría resumir en: "Tengo un calor del copón y un móvil con acceso a internet que no accede a internet. Pero soy feliz."

Así somos los gilipollas, gente sencilla de aspiraciones llanas.

Ha costado 70€ la broma a todo esto, lo digo por si el chiste anterior no se entendió muy bien.

Son las 8 de la tarde ahora mismo, y aunque no tengo absolutamente nada que hacer, se ha despertado un deseo irrefrenable de dejar de escribir y seguir perdiendo el tiempo pero con otra cosa, como por ejemplo, limpiar mi habitación. Y quiero terminar antes de que anochezca porque sino me pierdo para salir, de la mierda que hay.

Coño, cuando llego al final de un artículo nunca sé cómo despedirme.

Adios.
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jueves, 14 de julio de 2011

No hay nada más estresante...

Que contaros que me lo estoy pasando de puta madre en La Manga, desde el punto WiFi, y en menos de 45 segundos (Porque se me acaba la batería del portátil, qué putada).

Tenía preparada una actualización, pero es muy difícil mover los cojones venir hasta AQUÍ con el portátil cargado...

Así que un saludo grandísimo, en especial a todos los que estáis trabajando, estudiando, pasando calor en casa, o en definitiva, sin veranear.

Un abrazo, ya os contaré (dentro de no mucho, creo)
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jueves, 23 de junio de 2011

Hoy, por qué no he actualizado en un mes (editado)



Mira, muy fácil: Porque no me ha salido de los coj dado tiempo.


Pero porque hace un mes, estaba sentado en mi habitación sin hacer nada en particular, y de repente, me di cuenta de que no me gustaba, pero vamos, cero mierdero. Entonces decidí cambiar mi habitación.


En ese momento me pareció la mejor idea del mundo. Total, ¿qué podía perder?

UN MES Y CIEN EUROS HE PERDIDO.  En realidad han sido 3 semanas, y tampoco han sido 100€, han sido más. Pero cuando echando cuentas vi 100 en la calculadora, supe que era momento de empezar a hacerse el loco.

Repasé mentalmente, días después, lo que significaba la frase "¡HALA, ME CAMBIO LA HABITACIÓN!", y me di cuenta de que para eso hay que sacar todos los muebles, quitar los estantes, enmasillar los agujeros, pintar, poner las canaletas, poner los enchufes, medir para distribuír los muebles nuevos, y lo más importante: SUBIR los muebles a mi casa (que es un sexto piso). Lo bueno es planificarse para hacer las cosas, y lo malo es planificarse cuando vas por la mitad. Eso es así, y es tan cierto como que cada vez que te rascas los huevos, hay un gilipollas mirando.

Efectivamente, tendría que haberme hecho una lista, un planning, qué sé yo... ALGO. Pero no, no señor. Total para qué, ¿Para evitar cagarla? Qué va, qué os cuento yo entonces.

Lo primero que hice fue quitarme de encima los muebles más grandes (que son la mesa y la cama), y entonces y sólo entonces pensé "Ostia ostia ostia, ¿Dónde mierda duermo yo ahora?". Menos mal que tengo una vecina que es más buena que el pan, y queademás es mi tía, y me dijo de dormir en su casa hasta que terminase. Total... Solo iban a ser unos días. (risa interna)

En fin, una vez que tiré la mesa, la cama, y saqué el resto de MIERDA que tenía en esos 6m2, me di cuenta de que ya no iba a poder apoyar el portátil en ningún lado, y por ende, iba a estar sin actualizar hasta que terminara.

Pensé que si tardaba demasiado, se me acumularían pelusillas en el culo cosas que contar. Así que saqué mi pedazo de cámara profesional, digo de mi novia, y empecé a echarle fotos a mi habitación durante todo el proceso, para enseñaroslas un día como hoy. Como hoy no, qué pijo: HOY.

Lo primero, lo necesario, lo principal, es conocer el ANTES:






Tampoco parece TAN agobiante, pero lo que no sale en la foto, es que la cama llega hasta la puerta. La cosa es que mi puerta es corredera, y me refiero a que si querías entrar, tenías que saltar una cama antes.

 Aún así, un buen agente inmobiliario diría que se trata de una acogedora habitación íntima. Yo prefiero llamarle "Mi zulo".

Yo siempre he pensado que en las habitaciones pequeñas, la clave está en el aprovechamiento del espacio.



En esta otra foto, podéis ver cómo tenía el espacio petado de muebles. 






Disculpad pero se me olvidó echar a mi amigo antes hacer la foto.



Hombre no era la peor habitación del mundo, pero tengo la opinión de que si 3 de tus 4 muebles tocan una misma pared, tienes un problema.








Lo primero que hice, como os decía, fue quitar de en medio la cama y la mesa. Estamos hablando de esto:



Aunque no lo creáis está perfecta. Tiene todo lo que se necesita para sobrevivir 3 semanas: Espacio, música, luz natural, e internet. Que sí, que vale, ya sé que lo más fácil es pensar que internet no sirve de nada si no tienes nada con lo que conectarte, pero para darme cuenta tuve que esperar el tiempo justo que se tarda en echar una foto.



Lo peor de pintar es que hay que mover los muebles al centro de la sala. Estamos hablando de un armario que no se ha movido, por lo menos, en 8 años. Imaginad lo que había detras de ese maldito armario.Por si alguien se pregunta por dónde me metí... En fin, TODO lo que tenía, muy fácil: En la habitación de al lado.















Esto sí que es acojonante de verdad, pero mirad un poco más abajo:



Lo apilé todo tan bien que por un momento pensé que me iba a desaparecer el bloque de abajo, que no tenía huecos.










Al final, después de varias semanas de trabajo, el resultado fue el siguiente:



Sé que la imagen se sale un poquito del margen de la página, pero no me dejaba ponerla aún más grande. Qué bien, cómo me gusta, qué contento estoy, vaya pajote de cuarto.

Ahora, tengo una habitación con algo de espacio para vivir, y hasta respirar. Y además, está más chula que la tuya.
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Este artículo se lo quiero dedicar (como los Goya), a Anabel, que es la persona que me ha regalado todos esos muebles que véis ahi arriba, y que además (mira qué casualidad) es mi tía, la misma que me ofreció su casa para dormir las 3 semanas. Digo los 3 o 4 días que iba a durar.

Ah, y a Nacho, que es un hamijo mío que me quiso ayudar a pintar mi cuarto, y estuvo viniendo 2 días seguidos, a cambio de nada. Yo todavía no lo entiendo, me ha ayudado por que sí, no me ha pedido ni un bocata, pero bueno qué coño. Gracias a él también. 


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EDITO: Se me ha olvidado  mencionar a Paco, a quien le estoy muy agradecido. El me prestó su caja de herramientas, y me ayudó con las cortinas, trajo los muebles, y no sé si mató alguna que otra araña de mi cuarto. (Para el que no lo sepa, tengo aracnofobia hasta cierto punto. El que me salva de una araña se convierte automáticamente en mi Dios.)


Me acabo de acordar de mi madre, que también ha asesinado a unas cuantas hace poco. ¡Hola mamá! :)


Y por último, agradecer también a los que en todo este tiempo en el que no he escrito absolutamente nada, han seguido entrando poco a poco, a revisar el blog. Que cuando empecé con el proyecto "Esta casa es una ruina", la página tenía unas 5 500 visitas (o una menos), y en este momento en que edito vamos por 6 600.


Eso quiere decir, que varias personas sumaron mil y pico ocasiones en que pensaron "Voy a ver si el pedazo de hijo de la grandísima puta este se ha dignado a publicar algo. Ah, no", y eso dice mucho de vosotros.


No me gusta que penséis así de feo, pero me gusta ver que estáis ahí.
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Después de publicar esto, voy a seguir escribiendo sobre otras gilipolleces que me han pasado en este tiempo, por si alguien se aburre del Facebook en el trabajo y se pasa a ver si escribo.

Por cierto, tengo un mensaje para la persona que me lee desde las oficinas de Google:YO TAMBIÉN TE OBSERVO A TI.

Lo dicho, dentro de poco sabréis de mi. Lo queráis o no, recordad que hago SPAM.

Un abrazo, en especial a todos los que han ido pasando en este tiempo para ver si se me ocurría publicar algo.

Porque digo yo que alguien se ha tenido que pasar por aquí en este tiempo, ¿no?









































































...¿No?




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martes, 21 de junio de 2011

Hoy, tengo un artículo nuevo, pero...


Pero igual que al gato de la imagen le falta la bici, a mi me faltan las fotos para el artículo. ¿Qué te crees, que es mentira? Para nada, mira:





Ah, no, lo de las fotos tampoco es mentira. Por desgracia, las necesito para terminar de componer un buen plato de gilipollez y tontuna desvariada para todos vosotros.

Las fotos las tiene mi novia en su cámara, y le he dicho que no corre prisa, que no se preocupe. Pero es mentira, las quiero aquí y ahora.

Tengo ganas de contaros cosas, quizá si llenamos esto de comentarios, podemos hacer que le pueda la presión, y me las pase antes de la noche. O quizá me mande a la mierda sólamente.

¡Decídete, levántate, sal a la plaza! Uy, espera, eso no que ya no está de moda.

¡Decídete, deja tu comentario!

O sino ya publicaré otro día, o no.
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jueves, 16 de junio de 2011

¿Yo? Bien, gracias



Ahora que preguntáis todos de golpe, os voy a dar señales de vida. (pero pocas)


Estoy de exámenes, haciendo un proyecto de fin de curso, etc... Y no tengo tiempo ni de pensar qué es lo que voy a escribir aquí.

Hace un mesecito que no escribo, básicamente, porque no tenía habitación. Me la he hecho nueva, a ver qué pasa.

Os contaré como muy tarde el lunes, que acabo los jodidos exámenes.

Hala, que cunda  =)
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lunes, 16 de mayo de 2011

Hoy, Dios me ha enviado una carta



Y dice así:

"Hola, Vicente.


Hoy es Lunes de Mierda.


Firmado: Dios"

Recapitulemos, esta vez siendo un poco más realistas:

13:00 - Duermo apaciblemente, como cada Lunes de Mierda, ya que los lunes (no me preguntéis por qué, que lo cuento siempre y hoy no estoy de humor), no tengo que ir a clase.

13:12 - Suena el teléfono de mi casa de forma estridente, como si quisiera despertarme. Lo consigue.

13:12 - Me giro en la cama, estiro el brazo buscando el inalámbrico. Suena, pero no puedo descolgar la llamada. (Tengo que aclarar, que el hijo de puta de mi inalámbrico, normalmente no se descarga por completo. En realidad se descarga la batería lo justo, como para que suene y vayas a por él, pero no sea capaz de descolgar la llamada. Entonces te jodes, y echas a correr hacia el salón, a coger el fijo).

13:13 - Abro la puerta de mi habitación desesperadamente, y salgo en calzoncillos, despeinado y descalzo. De repente y por culpa de la torpeza propia del que se levanta a la una de la tarde un Lunes, me tropiezo con la canaleta que hay en el rodapiés de la esquina de mi pasillo.

¿Recordáis como duele el típico golpe que te das con la mesita del salón por la noche a tientas? Pues imagina que en lugar de ir andando y darle suavecito a la pata de la mesa, vas corriendo.

Sí, efectivamente. Es como si en vez de tropezar, le daras una patada, directamente. Pues si una patada que se da de pie puede ser fuerte, imaginado una patada que se da a la carrera.

A partir de aquí, todo ha sido muy absurdo. Me he puesto a gritar, claro. Pero como un verdadero hombre, eso sí. ¿Recordáis en las películas malas de acción, cuando un extra es ensartado por una espada y se desploma con un bramido inverosímil? Pues así es como he llegado, a duras penas, a coger el teléfono.

Era mi novia.

"Hola cariñooo, ¿Qué tal?"

La llamada en realidad no ha ido mal, hasta que hemos pasado del primer minuto. En ese punto ya no he podido aguantar más, y me he derrumbado. He tenido que confesarle todo. Después de llorar un poco, he tenido que colgar porque no se me entendía nada.

Resulta, que lo primero que me ha pasado hoy, Lunes de Mierda, es que me he desgarrado un trocito pequeñito del dedo meñique.

Sí, señores. Os estoy diciendo que le he metido una patada a la pared. Así soy yo los Lunes: Gilipollas.
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Pensaba que el cortecito no era profundo, y que era más el susto y los nervios. Pero han pasado 2 horas desde el siniestro, y me sigue sangrando.

En cuanto pulse "Publicar entrada", saldré hacia Practiser para que me lo venden, me lo cosan, o me ingerten algo de piel de la oreja.

Ya os contaré, esta noche (si sigo vivo para entonces).

Para los más morbosos, tranquilos que habrá fotos.

Perdonad que no haya actualizado en 2 semanas, pero es que a veces en que a uno, sencillamente, no le pasa nada.

Un beso, a tod@s
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viernes, 29 de abril de 2011

Hoy, he hablado con desconocidos



No quedan más vacaciones, nos las hemos comido todas ya.


Ahora supongo que toca hacer un resumen de lo que ha sido la semana santa. Pero qué va, qué rollo. Paso.


Ahora que sacáis el tema, hoy no he venido a hablaros sobre las fiestas, sino sobre los pobres. "¿Y qué cojones tendrán que ver los pobres con la semana santa?". Pues nada, pero me pasó algo relacionado con el tema, y voy a contarlo a ver si os partís el ojete un rato. Para variar.

Voy a enumerar las distintas situaciones posibles con un extraño en la calle, de menor a mayor repulsión que me producen:

1. Que un extraño se dirija a mí: No es que me moleste, pero ya de entrada, empieza a ser un obstáculo para llegar a dondequiera que estuviera llendo. Yo es que siempre llego tarde, soy todo un señor.

2. Que un extraño me hable: Por ejemplo, esperando el bus, cuando una señora te dice que si vaya rasca ha entrado de repente, o que si se ha dejado la ropa tendida, o vaya usté a saber qué mierda más. Tampoco me molesta, pero mi padre no me deja hablar con desconocidos.

3. Que un extraño me toque: Es muy sencillo. Si no me conoces, no me toques. Siempre llevo preparada una cizalla plegable, para cuando alguien me toca en el brazo y me dice "Perdona", justo antes de pedirme algo.

4. Que un extraño me pida algo: Por ejemplo, tabaco. Es decir, esto es muy simple. ¿Por qué no tienes tabaco tú? Porque no te llega el dinero. ¿Por qué? Porque está caro. Que pasa, ¿que a mi me lo rebajan o algo? que no me importa darte un cigarro, sólo porque me has visto fumandome uno, ¿Verdad?



"Anda y corre a mear", le dije al último chaval que me pidió un pitillo, en la parada del bus por cierto.

5. Que un extraño me pida algo material: Por poner un ejemplo, al azar, dinero. NO tengo dinero. Esto es cierto, NUNCA llevo monedas sueltas en los bolsillos. Me dan mucha rabia, en serio.

Qué va, coño. Es que siempre pienso que lo quieren para droga.

6. Que se trate de dinero: Mierda. No había leído este punto cuando empecé a escribir sobre el anterior.

7. Que me lo exija: "Amigo dame un euro". Te voy a dar una puta mierda, colega.

Mucha gente ahora estará pensando que todo el mundo me cae mal. No es cierto, en realidad mi hermana no.

No, ahora en serio, mi novia tampoco me cae mal.

Todo este rollazo os lo he soltado porque viene a cuento de otro rollazo de la última, que suele ser, por un lado la última anécdota graciosa que me ha pasado, y por otro lo que acaba siendo la actualización de la semana.

El otro día después de comer, paseando por la calle con mi novia (que por cierto, ¿puedo saludar? ¿Si? "¡Hola Cariñoo! ¡Mira, salgo en internet!"), una mujer se nos acercó, diciendo "Oye perdonad, perdonad un momentico pero esperad porque esque estoy super nerviosa, que me ha pasadbla bla bla rollo macabeo".

Resulta que nada más ver a esa mujer de unos 30 años y una pinta de jonky que no puede con ella (aunque no la juzgué a primera vista), pensé que la conocía de algo. Su cara me empezó a sonar, pero no caía.

Mientras tanto, ella me contaba su vida o no se qué polladas. Yo no le estaba atendiendo, pero os resumo un poco de lo que iba el tema:

"Oye que mirad que acabo de salir de urgencias, y estoy super nerviosa porque no me ha pasado nunca, que me ha dado un cólico y he estado ahi muy mal, y acabo de salir y hay qué penica porque no tengo dinero por dios. Y tengo que ir al Albujón pero no me da para el autobús".

"Espera espera espera". - Le corté yo, preparándome bien.

"No si ya lo sé, si eso ya me lo contastes. ¿No te acuerdas? Mira, vamos a hacer memoria:

Fue hace un par de semanas, quizá tres. Yo llegaba a mi casa de vuelta, y me parastes en una esquina. Me contastes lo mismo pero, hija qué quieres que te diga... La otra vez te lo habías currado un poco, no sé. Llevabas la pulsera que te dan en urgencias, un corte mal curado en la muñeca, y además ibas tan sucia y mal vestida que hasta dabas pena y todo.

Pero es que hoy te veo así, vestida tan mona, con tu chupica de cuero que no es cuero que es plastiquete, los vaqueros a juego, el pelo limpio, y las gafas de sol... Y la verdad, no me has removido ni los gases chica.

Pero en realidad me da pena igual. Me da pena, porque soy una persona que como tengo mala idea, que yo sé que la tengo, cuando te conocí aquel día, por primera vez no en meses, sino en AÑOS, me puse en tu lugar, y te di el dinero para el autobús. Lo recuerdo porque era todo lo que me quedaba en el bolsillo.

Lástima que no te compré el billete en el autobus, con un par de cojones, y te hubieras ido a tomar por culo un rato.

Y te digo que me da lástima, porque por culpa tuya, lo más seguro es que no le vuelva a dar dinero a alguien que me pida por la calle, por mucho que le vea bien jodido. Porque por tu culpa, siempre pensaré que es para droga.

Se te tenía que estar callendo la cara a trozos ahora mismo de la vergüenza, guapa. Ale, que pases buena tarde, a ver si te va bien."

La chica se quedó en la misma posición que cuando empecé a hablar, al menos, hasta que doblé la esquina. Menos mal que no me respondió, porque aparte de ser el típico tío pelmazo que cuando te suelta un rollo es porque tiene razón... Siempre grito más fuerte.
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Como dicen los cómicos de verdad: "Y esto es verdad, esto me ha pasado."

Sí, amigos. Cuando una persona con poco... Cuando alguien sin...

Cuando un pobre me pide dinero, pienso "Hay, qué penica..." Pero mi conciencia termina la frase: ...Pero no que es pa droga.

Por cierto, si hay algún pobre entre los lectores, que me disculpe pero esta página es de humor ácido, y claro... Hay que ser un poco hijo de puta para mantenerla.

Bueno, un saludo a todos, y buen fin de semana.

Ale, tres actualizaciones llevo esta semana. A tomar por culo, que es puente.
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jueves, 28 de abril de 2011

Hoy, padres que mandan sms (o lo intentan)



No sé si alguna vez os he hablado sobre mi padre. Mi padre, es un señor así como funcionario. Esto no tiene nada que ver, pero yo os lo cuento.

Porque cuando fui a ver su oficina, me dijo "Mira, hijo. Esta es mi oficina". Y lo cierto, es que para lo poco que trabajan, es una sala muy bien equipada. Poco después, bajamos al bar a "descansar" (eso dijo él), y al rato de estar sentados, me comentó de pasada "Ah por cierto, estamos en la oficina 2". Con dos cojones, sí señor.

Esta mañana, mi padre ha recordado algo que quería decirme. Mi padre es considerado, y le gusta respetar mis horas de clase. Así que no ha querido llamarme directamente.

Total, que ha cogido el móvil, y se ha dicho "Pues le mando un sms, ese universo desconocido". En realidad mi padre sí que sabe mandar sms. Sólo que le sale regular.

Cuando me ha pitado el móvil, se ha parado la explicación de clase, y luego he leído el mensaje.

~INTENTO 1:





~INTENTO 2:





Y ya está.

Yo también esperaba un tercer intento, pero no lo ha habido. Ahora después iré a comer a su casa, así que no le contéis que ha salido en mi página. Gracias.
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miércoles, 27 de abril de 2011

Por qué no dejar la puerta de la cocina abierta (Definición gráfica)

Habráse visto semejante GORDO cabronazo...


Muchos habréis pensado que no puede ser que mi gato este tan gordo como cuento en los artículos que le dediqué. Escribí dos. Uno, y dos.


Pues sí. Aquí lo tenéis. Si mi gato se convirtiera en hombre, su grasa produciría tanto calor que viviría bañado en su propio sudor constantemente. Ya no hay excusas. Ese es mi gato. ESO es mi gato.


PD: Esta actualización se la dedico a mi hermana, descuidada donde las haya. Leer más...

lunes, 11 de abril de 2011

Hoy, mi gato me jode un rato



Últimamente estoy publicando muy poco, me he limitado a esperar a tener algo gordo que contar, y escribirlo sólo entonces.


Por dios, ¿Estamos aquí para partirnos el culo o qué? Tengo miles de estupideces que compartir tan sólo en un día, así que trataré de poner orden mental, y si veo que tal publicarlas.


Aunque este tipo de cosas no den para hacer un artículo, seguro que a más de uno y más de dos, les resulta un simpático kit-kat en la oficina mismo, o en tu casa si eres funcionario.


Para muestra, un botón:
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Hoy, estaba hablando con un amigo por Messenger, que para el que no lo sepa que le pregunte al de al lado que seguro que lo sabe ya, a estas alturas de siglo que estamos.


Hablábamos sobre mi gato, que bueno para resumir, es un gordaco con orejas picudas, que un día me puse a escribir sobre él, y fíjate si está jodidamente gordo que me dió para hacer un artículo.


Resulta que me he dado cuenta de que mi gato es un dictador. Porque aunque le mande algo, ya sea como mascota o como animal de compañía, el hijo puta se lo pasa por los huevos, y mira que está castrado el tío. (En la foto se aprecia su talante recio, serio como un ajoporro, listo para dar órdenes a medio mundo).


Salem, dictador obeso. Gato en los ratos libres


Yo tengo una cruzada, y es que me jode una barbaridad estar en mi habitación tranquilamente, a lo que sea, y empezar a escuchar un "ras, ras, ras, ras" por ahí al fondo... Que yo creo que si mi gato hablara, en realidad oiría "jódete, que te estoy destrozando el sofá porque me sale de los cojones". Entonces, si no quiero que mi gato destroce, tengo que cerrar puertas, que como sabréis es un método muy agradecido aquí en Cartagena ahora que llega el calorcico-ostia pijo.


Y claro, los más ingeniosos dirán: "jodete, haberte comprado un perro, que come 12 kilos menos que tu gato al día, y encima lo puedes enseñar". Ya, pero echa peste. Sí, amigo: Tienes el perro más educado del barrio; el más resultón; con el que más has ligado; el más fiel; el menos meón... Vale, pero echa peste.


Porque quien más y quien menos, todos hemos ido a casa de alguien con perro y al entrar nos ha llegado un tufillo a algo entre cerrado y fregona sucia que marea.


Ahora: que yo lo he estudiado, y he llegado a la conclusión de que los que dicen "No, si los perros no huelen, que yo tengo perro y no huele nada de nada", luego son los que se tiran un follo en tu cara, y cuando pones cara de besar mierda (porque aunque no nos demos cuenta cuando alguien se cuaja cerca ponemos esa cara), te dicen "No si no es oloroso", que te quedas como "No hijo tu es que cagas flores. ¿Pero cómo quieres que huela si te lo has tirado aquí mismo? Coño que me lo he tragado entero, que no me cabe en la boca ni una pipa de lado..."


Como decía, si en mi casa hay dos habitaciones abiertas, mi gato está destrozando algo en la que no estoy. Esto es así. Y no por más palos que lleve mi gato se va a enterar que no termina de hacerme gracia que se afile las uñas en mi tapete mágico (para los amigos, tapete de los chinos).


Porque mi gato otra cosa no, pero palizas por cabrón lleva unas cuantas. Luego la gente me dice "Coño Vicente, ¡has adelgazado un montón!" Claro, pero si con lo gordo que está mi gato, cuando le pego una paliza acabo que parece que vengo del gimnasio. Que ya hasta le dejo anónimos en el cajón de arena, para ver si se acojona y me ahorro el mal trago.


Mi gato yo creo, que trata de mostrarnos su poderío. Él vive a la su bola, y le encanta. Una vez (y esto es verdad), se cayó desde la ventana de mi casa, que está encima del 5º piso, y sobrevivió.


Pero no creáis que se partió una pierna y ya está, o algo así (porque mi gato en vez de patas tiene piernas, que está muy gordo joder). No señor. Él se calló, y entró a la casa de la vieja del primero a esperar que bajáramos a por él. Que yo creo que intentaba decir "Mira, si es que me he tirado por la ventana y me he quedado igual. ¿Te puedes imaginar por dónde me paso tu zapatilla cuando me acuesto encima de la tele?"


Es que esa es otra: Mi gato está a lo mejor acostado en mi cama, que es una cosa que por la noche los pelos dan un gustico, que no paras de dar vueltas para restregártelos bien. Pues ya le puedo pegar un sopapo o lanzarlo contra la pared, que el GORDO de mi gato se va, mea, come, bebe, y vuelve y se acuesta otra vez.


Para terminar, os dejo con la conclusión de mi amigo, cuando discutimos (como os contaba al principio), acerca de qué metodo es el más apropiado para impedir que mi gato entre donde yo decida, sin que se salte mis normas (tal y como si yo fuera el inquilino, y él el animal):




PD: Fijaos si mi gato estará abusivamente GORDO, que empecé a escribir a las 23:00 para publicar tan sólo la última imagen... Y ahora son las 0:55, y he terminado el primer artículo de la semana.


PD2: No os lo he comentado, pero ahí abajo hay un botón, según recuerdo, que si le das dejas un comentario.
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lunes, 28 de marzo de 2011

Hoy, me ha registrado la Policía (otra vez)

Hola a todos. Para no perder la costumbre más que nada, he vuelto a dejar el blog abandonado durante un período indeterminado de tiempo X.


Esta vez vengo a contaros una anécdota que me sucedió hace un par de viernes. Pero para que no sea lo mismo de siempre (contar un par de tonterías, echarse unas risas y cerrar la ventana), hoy he decidido transformar el artículo y narrarlo como si fuera una historia de las que se leen.


Como es costumbre, os doy la posibilidad de leer la primera vez que me registró la Policía haciendo clic aquí.
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Todavía era temprano, alrededor de las cuatro de la tarde. Un amigo mío, vino a recogerme a mi casa, para dar una vuelta sin rumbo ni cometido. Salimos en dirección de la zona antigua de la ciudad, ya que hacía tiempo que no pasábamos por ahí.

Ibamos charlando normalmente, todo estaba tranquilo. "Hay, qué solete más rico", comentaba mi amigo. "Cierto, hace buena tarde para disfrutarla por ahí, tan ricamente, sin armas ni sustancias que nos puedan comprometer, ¿verdad?", contestaba yo. La verdad es que hasta aquí todo iba bien. Los narradores se suelen perder en detalles aburridos, así que como en esta parte de la historia no sucedió absolutamente nada interesante, lo mejor será que termine el párrafo y siga en el siguiente, yendo directamente al grano.

Dio la remota casualidad de que en nuestro camino, nos cruzamos con unas conocidas de mi amigo que, anecdóticamente, estaban preparándose para liar un cigarro de tabaco mezclado con una piedrecita que llevaban en una bolsita hermética. Pero vamos, que se iban a fumar un porro.

Habíamos saludado ya a las chicas, que estaban sentadas en unas escaleras, nos estábamos marchando para continuar, cuando de repente, observo que se acercan dos scooters blancas con una especie como de placa impresa en el morro, y una lucecita azul bastante chula detrás del asiento, que poco después resultaron ser de la Policía Local.

Mi amigo y yo ya nos íbamos, pero los dos simpáticos agentes nos invitaron a volver con nuestras conocidas, para charlar un rato tranquilos los 6.

Mientras nos acercábamos, me acordé de que por estadística, en los registros de más de 3 personas siempre hay un gilipollas que no lleva el DNI encima, y no sé por qué, me empecé a incomodar.

Estuvimos un rato charlando y eso. Que si dime tu nombre, que si dime tus apellidos, que si dime tu dirección... Coño, al final me confundí, y le dije hasta el código postal.

Pero llegó un momento en que decidieron darnos el palo. Nos dijeron: "Sacad lo que llevéis en los bolsillos, y ponedlo en el peldaño". Estuvieron un rato revisando todas nuestras cosas, pero nos las fueron devolviendo una a una cuando vieron que no había nada de valor.

Al final, nuestro amigo el poli bueno, se despidió con una extraña moraleja (y esto es verdad):

"Si queréis fumaros un porro, porque fumar porros es legal, id a casa de uno, o a un local cerrado, para fumar tranquilamente. Porque aquí os ven desde los balcones. Nosotros de hecho, hemos venido porque alguien nos ha dado el aviso de que dos individuos estaban fumando aqui canutos.

Osea que mejor id a casa de uno, en el balconcico que hace bueno ahora con el sol, y os fumais ahí los porros pero vamos... Todos los que queráis, y ni me dáis a mí un problema, ni os lo dáis a vosotros mismos."

Después de semejante declaración hubo un silencio que cortó el poli malo, diciendo:

"Buenas tardes. Circulen"

Que ahí yo me quedé un poco perplejo, como pensando: "Vale, poli malo. Pero qué ha querido decir, ¿que nos dispersemos cada uno en una dirección de repente como si no hubiera pasado nada? ¿O si me sale de los huevos me puedo quedar aquí un rato para cagarme en tu padre cuando no me oigas?"

Efectivamente, pudimos desahogarnos y seguir nuestro paseo tranquilamente, y hasta hoy.
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Moraleja: Te jodes.
Me he pasado la semana haciendo de todo menos actualizar, lo sé. ¿Qué puedo decir? Gracias por seguir pasando por aquí despues de todo.

Me gustaría hacer una pregunta al aire, a ver si el aire me dejara un comentario, y me alegra el día:

¿Has tenido alguna situación incómoda con la policía alguna vez? ¿Te han registrado? ¿Te has comido algún marrón, como yo, por casualidad?

En el próximo artículo, os contaré cómo me fueron las metas que me propuse la semana pasada.

Responded a la pregunta del día, contadme algo, opinad, o sencillamente recordadme que habéis estado aquí leyendo un rato, con un comentario acerca de nada en particular.



Recuerda: Si te partiste el ojete, comparte esta historia en Facebook (mismamente), para que otros nenes y nenas se puedan reír también.

Un saludo, hasta otra =)
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